Tubbataha
la guía completa de buceo en liveaboard
En mitad del mar de Sulú, a 150 kilómetros de la costa habitada más cercana, hay dos atolones de coral con una de las mayores concentraciones de especies de coral de todo el archipiélago filipino, según varias fuentes especializadas. Se llama Tubbataha, es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y es probablemente el mejor arrecife que vas a bucear en todo el sudeste asiático.
El problema es que no puedes ir cuando quieras. El parque solo abre entre mediados de marzo y mediados de junio — el resto del año, ni el gobierno filipino te deja entrar. Y no hay alternativa de tierra: no hay hoteles, no hay pueblos, no hay ninguna forma de bucear aquí que no sea subiéndote a un liveaboard durante una semana.
En esta guía te cuento todo lo que necesitas saber antes de reservar: qué vas a ver, cuándo ir, cómo llegar, qué documentación necesitas, y cuánto te va a costar de verdad — incluida una tasa de conservación que muchos operadores no dejan clara hasta el último momento.
Datos rápidos
| Ubicación | Mar de Sulú, 150 km al sureste de Puerto Princesa, Palawan |
| Acceso | Solo liveaboard — no hay alojamiento en tierra ni alternativa de buceo desde costa |
| Temporada | Mediados de marzo a mediados de junio, único momento en que el parque permite el acceso |
| Duración típica | 5-7 noches |
| Precio del barco | 279-540 USD (~260-500 €) por noche, según embarcación y temporada |
| Tasa de conservación | 83-145 USD por buceador, según operador — algunos la incluyen en el precio del barco, otros la cobran aparte |
| Recargo de combustible | 15-100 USD, según operador, también aparte |
| Barcos con licencia | Entre 9 y 14, según el año |
| Especies de coral | Más de 360 |
| Especies de peces | 500-600 |
| Especies de tiburón | 11 |
| Especies de cetáceos | 12-13 |
| Nivel de buceo | Varía según operador — desde Open Water sin mínimo de inmersiones hasta Advanced + 50 inmersiones en algún caso |
| Puerto de salida | Puerto Princesa, Palawan |
| Travesía hasta el arrecife | 10-16 horas, casi siempre nocturna |
Por qué Tubbataha es un destino tan único
Lo que más pesa aquí no es la cantidad de vida marina en sí, sino lo remoto que está el lugar. Tubbataha lleva sin presión pesquera ni desarrollo costero desde que se declaró parque nacional en 1988 — y antes de eso, ya lo protegía la propia naturaleza: está tan lejos de cualquier isla habitada que ni los pescadores locales llegaban con regularidad. Esa combinación de aislamiento geográfico y protección legal es lo que ha permitido que el arrecife llegue hasta hoy prácticamente intacto.
La UNESCO lo declaró Patrimonio de la Humanidad en 1993, y lo que motivó esa declaración no fue solo la biodiversidad, sino la estructura del propio arrecife: una pared vertical de más de 100 metros, lagunas internas de arena, y dos atolones que se levantan desde el fondo del mar de Sulú como si fueran montañas submarinas. Es de los pocos sitios del planeta donde puedes bucear una pared así de dramática y, al mismo tiempo, cruzarte con tiburones, meros gigantes y tortugas en la misma inmersión.
El propio parque limita el número de barcos con licencia cada temporada, así que la presión de visitantes se mantiene baja incluso en los meses de más demanda — nada que ver con destinos donde decenas de barcos se turnan en los mismos puntos de inmersión cada día. Aquí, el arrecife tiene margen para respirar.
Dónde está y por qué sus condiciones son únicas
Tubbataha está en pleno mar de Sulú, formado por dos atolones separados por un canal de aguas profundas: el Atolón Norte, de unos 16 km² con una laguna interior poco profunda, y el Atolón Sur, más pequeño, con su propio islote donde vive el equipo de guardaparques que vigila el parque todo el año — son las únicas personas que residen aquí de forma permanente. El arrecife de Jessie Beazley se levanta unos 20 km al norte del atolón principal, aislado del resto.
Los atolones descansan sobre un monte submarino que se eleva desde el fondo del mar de Sulú, así que no hay transición gradual desde la costa: pasas de aguas abiertas de cientos de metros de profundidad a un arrecife que empieza a pocos metros de la superficie, casi de golpe. Al estar tan lejos de cualquier desembocadura de río, no llega sedimento que enturbie el agua, lo que explica la visibilidad que ya viste en Datos rápidos.
Cómo llegar
Desde Manila, el vuelo a Puerto Princesa dura poco más de una hora, con salidas diarias de Cebu Pacific, Philippine Airlines y AirAsia. También hay conexión directa desde Cebú, así que si vienes de Visayas no necesitas pasar por Manila.
Un aviso práctico que casi nadie te cuenta hasta que ya has facturado: en Filipinas, el equipo de buceo —incluido el regulador— está clasificado como «instrumento contundente» por la autoridad de seguridad del transporte, y no se permite en el equipaje de mano en vuelos domésticos. Factura tu equipo de buceo siempre, aunque en otros países estés acostumbrado a llevarlo contigo.
El día de embarque. La mayoría de operadores recomienda llegar a Puerto Princesa al menos un día antes de tu salida, para tener margen ante cualquier retraso de vuelo — el gobierno local y el puerto son estrictos con los horarios de salida y no hacen excepciones. El punto de encuentro suele ser un hotel en la ciudad (Hotel Centro o similar) sobre el mediodía, desde donde te trasladan al muelle de embarque — este traslado va incluido. A bordo hay un briefing obligatorio de la Oficina de Gestión de Tubbataha sobre las normas del parque, y el barco zarpa a media tarde. Ese primer día no se bucea — es solo embarque y navegación.
La travesía hasta el arrecife dura entre 10 y 16 horas, casi siempre nocturna. Llegas ya de madrugada o a primera hora de la mañana, listo para tu primera inmersión.
El desembarco, al final del viaje, suele ser entre las 8 y las 10 de la mañana, con traslado de vuelta al aeropuerto o a tu hotel incluido. La mayoría de operadores piden que dejes al menos 24 horas entre tu última inmersión y el vuelo de salida, así que no reserves un vuelo el mismo día del desembarco.
Una variante que existe pero es poco habitual: algunos barcos hacen «viajes de transición» desde su puerto base en Anilao (Batangas), parando en Apo Reef y las islas Cuyo antes de llegar a Tubbataha — viajes bastante más largos, de hasta 13 noches, pensados para quien quiere combinar varios destinos en una sola expedición.
Toda la normativa oficial del parque —incluidas las actualizaciones de la tasa de conservación— la publica la Oficina de Gestión de Tubbataha (TMO), la autoridad real que administra el parque. Vale la pena revisarla antes de tu viaje, porque las cifras y normas pueden cambiar de una temporada a otra.

Visados
La documentación de entrada es la misma que para cualquier viaje a Filipinas, así que si quieres el detalle completo —lista de países exentos, trámites, extensión de estancia— lo tienes en la guía general de buceo en Filipinas. Aquí solo el resumen aplicado a este viaje en concreto:
- La mayoría de nacionalidades no necesita visado para estancias turísticas de hasta 30 días.
- Pasaporte válido al menos 6 meses más allá de tu viaje, con dos páginas en blanco.
- El formulario eTravel, obligatorio, que debes rellenar antes de embarcar.
- Como un viaje a Tubbataha rara vez supera las dos semanas, normalmente no vas a necesitar la extensión de 30 días de la que habla la guía general — pero si lo combinas con Visayas o Apo Reef en el mismo viaje, revisa ese apartado.

Qué vas a ver: vida marina
Los números generales ya los viste en Datos rápidos — aquí te cuento qué significa eso en la práctica, punto de inmersión por punto de inmersión.
Tiburones. De las 11 especies documentadas, las que vas a ver con más frecuencia son el tiburón de arrecife de puntas blancas y el gris — algunas fuentes hablan de la mayor densidad de tiburones de puntas blancas de arrecife del mundo concentrada aquí. Para tiburón martillo, el punto de referencia es Malayan Wall, desde donde te mueves hacia aguas abiertas buscando los bancos — sobre todo en los meses centrales de la temporada.
Delsan Wreck, en el Atolón Sur, es el único pecio real de Tubbataha — un pequeño carguero hundido, hoy cubierto de coral y con una densidad de vida notable: tiburones de arrecife, pargos, meros, rayas águila y tortugas. También es un punto habitual para inmersiones nocturnas, con calamares y langostas saliendo de las grietas del casco.
Meros y peces grandes. Amos Rock, en el Atolón Norte, es el punto más conocido del parque: empiezas en una pendiente suave que termina en una pared cubierta de gorgonias, con bancos de peces constantes y tiburones de arrecife patrullando la zona — la corriente aquí suele ser fuerte, así que no es el mejor sitio para tu primera inmersión del viaje.
Corrientes y adrenalina. Washing Machine, también en el Atolón Norte, hace honor a su nombre: corrientes impredecibles que remueven el agua en distintas direcciones, compensadas por una visibilidad excepcional y tiburones de arrecife grises patrullando alrededor.
Macrofotografía. Si vienes con cámara y objetivo macro, Black Rock es tu sitio — nudibranquios, peces fantasma ornamentados, caballitos de mar y ranas pescadoras, en contraste total con la acción de gran pelágico del resto del parque.
Jessie Beazley, el arrecife aislado al norte del parque, suele ser la última inmersión del viaje, de camino de vuelta — combina coral de tabla en excelente estado con la posibilidad de mantas y tiburón ballena, aunque ninguno de los dos está garantizado.
Tortugas y cetáceos. Las tortugas carey y verde son una presencia constante en casi cualquier inmersión del parque, y varias anidan en el islote donde vive el equipo de guardaparques. De los cetáceos, lo más habitual son delfines durante las travesías entre puntos — ver ballenas es más cuestión de suerte que de planificación.

Cuándo y dónde bucear con cada especie
Dentro de esas 12-14 semanas de temporada también hay diferencias reales según cuándo vayas — las fuentes no siempre coinciden entre sí en los detalles.
Marzo-abril, la ventana más estable. Mar más calmado, visibilidad regularmente por encima de los 30 metros, y según varias fuentes la mayor probabilidad de tiburón ballena de toda la temporada — aunque otras fuentes sitúan el pico de tiburón ballena más adelante, en mayo. Si tu prioridad es tener el mar en las mejores condiciones posibles y no te obsesiona una especie concreta, este es tu tramo.
Abril-mayo, mantas y martillos. Coincide con floraciones de plancton que atraen mantas a las estaciones de limpieza del arrecife, y es también cuando más se documentan agregaciones de tiburón martillo, sobre todo en Black Rock y los puntos del sur, en inmersiones de primera hora de la mañana.
Mayo-junio, el tramo final. El monzón del suroeste empieza a asomar, así que el mar se mueve algo más — pero la densidad de tiburones se mantiene alta, y varios operadores reportan más avistamientos de tiburón ballena en este tramo que al principio de temporada. Junio es el mes más impredecible: algunos barcos ya paran operaciones a principios de mes, otros siguen hasta el cierre oficial a mediados.
Lo único realmente constante: tiburones de arrecife y tortugas aparecen prácticamente en cada inmersión, sea cual sea el mes. Todo lo demás —martillos, mantas, tiburón ballena, tigre— es cuestión de suerte de esa semana concreta, no algo que puedas garantizar eligiendo bien la fecha.
Clima y temporadas
Temperatura del agua. Sube progresivamente a lo largo de la temporada: unos 28°C en marzo, subiendo hasta 30-31°C en mayo-junio. Un neopreno de 3mm es suficiente para la mayoría — solo si eres friolero o vas a hacer muchas inmersiones seguidas cada día, plantéate un 5mm con capucha.
Temperatura del aire. Ronda los 32°C durante toda la temporada, con la humedad típica de la estación seca filipina — el Amihan, que ya vimos con detalle en la guía general de Filipinas.
Por qué el parque cierra el resto del año. No es una decisión arbitraria: fuera de esta ventana, el mar de Sulú se vuelve demasiado agitado para la travesía nocturna de 10-16 horas desde Puerto Princesa, y las autoridades del parque directamente prohíben el acceso por seguridad. No hay margen para negociar una excepción ni para colarte una semana antes o después de lo oficial.
Un dato que ayuda a decidir tu semana: dentro de la temporada, marzo-abril suelen tener el mar más calmado; a partir de mayo empieza a notarse la llegada del monzón del suroeste, con algo más de oleaje en superficie aunque el buceo en sí se mantenga bueno.

Formatos de viaje
Aquí no hay mucho que decidir: en Tubbataha, la única forma de bucear es en liveaboard. No existe alojamiento en tierra dentro del parque —de hecho, no hay tierra habitable, solo el islote donde vive el equipo de guardaparques—, así que no hay alternativa de barco de día ni de bucear desde costa, por mucho que ese formato sea perfectamente posible en otras zonas de Filipinas.
Duración del viaje. El estándar son 5-7 noches, aunque también existen itinerarios más largos —de 11 noches o más— que combinan Tubbataha con otras zonas como Apo Reef o las islas Cuyo, especialmente al principio o al final de temporada, cuando los barcos hacen sus travesías de reposicionamiento.
Cuántos barcos hay para elegir. El número de liveaboards con licencia varía cada año, normalmente entre 9 y 14. No vamos a compararlos aquí uno por uno —eso lo tienes en nuestra guía dedicada de mejores liveaboards de Tubbataha—, pero sí puedes dar por hecho que todos ofrecen el mismo acceso al parque; lo que cambia entre ellos es el nivel de comodidad, el tamaño del grupo y el precio.

Itinerario día a día
Ya vimos la logística de embarque y desembarco en «Cómo llegar» — aquí me centro en cómo se reparten los días de buceo en sí, en un itinerario típico de 7 días (6 noches).
Día 1 — Embarque y travesía. Sin buceo. Embarcas por la tarde en Puerto Princesa, briefing de seguridad de la Oficina de Gestión de Tubbataha, y navegación nocturna hacia el arrecife.
Días 2 a 5 — Días completos de buceo. El núcleo del viaje: entre 3 y 4 inmersiones diarias, repartidas entre el Atolón Norte y el Atolón Sur según las condiciones del día y lo que decida el capitán. La cuarta inmersión, cuando la hay, suele ser al atardecer o nocturna — muchos barcos la ofrecen como opción, no como parte fija del programa.
Día 6 — Último día de inmersiones y regreso. Normalmente dos o tres inmersiones por la mañana, a menudo terminando en Jessie Beazley, de camino hacia el sur. Por la tarde, el barco pone rumbo de vuelta a Puerto Princesa.
Día 7 — Desembarco. Llegada a puerto entre las 8 y las 10 de la mañana — el detalle de traslados y vuelos ya lo vimos en «Cómo llegar».
En total, un viaje estándar de 6 noches suma entre 12 y 20 inmersiones, dependiendo de cuántas nocturnas incluya el barco y de si las condiciones del mar permiten completar el programa cada día — algo que en Tubbataha no está garantizado al 100%, porque las decisiones de seguridad del capitán van siempre por delante del itinerario planeado.
¿Para quién es Tubbataha? Requisitos y perfiles
Nivel de buceo — los operadores no coinciden entre sí. La mayoría pide solo Open Water, con un rango de 0 a 40 inmersiones registradas según el barco. Al menos un operador (Solitude One) exige Advanced Open Water y 50 inmersiones registradas, muy por encima del resto. Y varias guías independientes recomiendan directamente un nivel intermedio-avanzado, más allá de lo que pida el papel. La explicación práctica es esta: el requisito formal y lo que realmente necesitas para disfrutar el viaje no siempre coinciden — Tubbataha es mar abierto de verdad, y el guía decide cada inmersión según cómo esté el mar ese día.
Si solo tienes el Open Water, no lo des por descartado sin más — pero pregunta directamente al operador antes de reservar cuál es su mínimo real, porque varía mucho de un barco a otro. Puedes comparar los requisitos de cada uno en nuestra guía de mejores liveaboards de Tubbataha.
Esto es para ti si:
- Ya tienes soltura real en el agua — buena flotabilidad, experiencia en corriente, y no te pone nervioso bucear en pared abierta sin fondo visible debajo.
- Quieres ver tiburones y peces grandes en cantidad, más que corales de colores o macro (aunque también hay macro en puntos como Black Rock).
- No te importa desconectar del todo durante una semana — sin wifi, sin cobertura, sin nada más que el barco y el mar.
- Puedes planear tu viaje con meses de antelación, porque las plazas se agotan pronto y la ventana de fechas es fija.
Esto no es para ti si:
- Es tu primer liveaboard o tienes pocas inmersiones registradas — hay destinos en Filipinas mucho más amables para empezar, como los que ya vimos en la guía general.
- Te generan ansiedad la corriente fuerte o el buceo en aguas abiertas sin referencia visual cercana.
- Necesitas flexibilidad de fechas — aquí el calendario lo marca el parque, no tú.
- Buscas lujo a bordo por encima de todo — la mayoría de barcos priorizan el acceso al arrecife sobre las comodidades de hotel flotante.

Documentación y seguros
La documentación general de entrada a Filipinas —visado, eTravel, pasaporte— la tienes completa en la guía general de buceo en Filipinas. Aquí solo lo específico de Tubbataha: seguros y certificación.
Seguro de accidentes de buceo, obligatorio aquí, no solo recomendable. Varias fuentes independientes lo confirman: es requisito para subir a bordo, no una sugerencia. La razón es la propia naturaleza remota del parque, tal como vimos al principio del artículo. Comprueba en la web de DAN cuál es la rama que te corresponde según tu país de residencia.
Cámaras hiperbáricas. Puerto Princesa cuenta con su propia cámara hiperbárica en el Ospital ng Palawan — así que la distancia real hasta atención especializada es menor de lo que sugieren muchos artículos antiguos sobre Tubbataha, que todavía dan por hecho que hay que evacuar hasta Cebú. Cebú también tiene la suya, como alternativa. Aun así, no es motivo para relajarse con el seguro: sigues estando a 10-16 horas de navegación del propio hospital.
Tasa de conservación, no confundir con un seguro. Entre 83 y 145 USD por buceador según el operador (la viste en la tabla de «Datos rápidos», al principio de este artículo) — algunos operadores ya la incluyen en el precio del barco, otros la cobran aparte al llegar a Puerto Princesa. Confírmalo siempre al reservar, no lo des por hecho de ninguna de las dos formas.
Certificación y libro de buceo. Lleva tu tarjeta física y tu libro de inmersiones — dado que el nivel exigido varía tanto de un operador a otro, como vimos en «¿Para quién es Tubbataha?», es aquí donde comprueban de verdad si cumples el mínimo que pedían al reservar.
Consejos prácticos
Equipo recomendado. El parque prohíbe por normativa el protector solar convencional, los guantes de buceo y cualquier plástico de un solo uso — así que necesitas protector solar mineral/apto para arrecife sí o sí, no es una simple recomendación como en otros destinos. Un gancho de corriente (reef hook) te ayuda a mantener posición en los puntos con más corriente sin necesidad de agarrarte al coral — varias fuentes lo recomiendan específicamente para Tubbataha, junto a tu boya de superficie. Lleva tu propia máscara si puedes: el alquiler a bordo es limitado, y una máscara que no te encaja bien te puede arruinar varias inmersiones seguidas. Gotas para el oído después de la última inmersión del día ayudan mucho en un viaje de tantas inmersiones consecutivas.
La travesía nocturna puede marearte, aunque no seas propenso normalmente. El cruce de 10-16 horas desde Puerto Princesa se nota, y varias fuentes recomiendan empezar la medicación contra el mareo la mañana del embarque, no cuando ya sientes las primeras náuseas.
Efectivo en dólares, para la tasa de conservación y el recargo de combustible. Se cobran en efectivo durante el briefing previo a la salida — no asumas que se puede pagar con tarjeta.
La estación de guardaparques se puede visitar, a pie vadeando con marea baja — es el único punto del parque donde se permite pisar tierra. Comprar algo en la pequeña tienda ayuda a financiar su trabajo, según cuentan varios buceadores que han pasado por ahí. Lleva efectivo si quieres comprar algo.
Un dato curioso: Tubbataha también tiene una colonia de aves marinas en el islote conocido como Bird Islet, así que si te gusta la observación ornitológica, hay más de lo que esperarías entre inmersión e inmersión.
Cómo reservar
1. Elige fecha dentro de la temporada. Marzo-abril si priorizas mar tranquilo, mayo-junio si quieres maximizar opciones de tiburón ballena — ya vimos el detalle en «Cuándo y dónde bucear con cada especie». Recuerda que las plazas se agotan con meses de antelación.
2. Elige el barco. Con entre 9 y 14 operadores con licencia cada temporada, y niveles de exigencia distintos en cuanto a certificación, no reserves el primero que veas — consulta nuestra guía de mejores liveaboards de Tubbataha antes de decidirte.
3. Confirma el nivel exigido antes de pagar nada. Ya lo vimos en «¿Para quién es Tubbataha?»: varía mucho de un operador a otro, así que pregunta directamente, no asumas que el Open Water te vale en todos los barcos.
4. Revisa qué va incluido y qué no. El precio del barco cubre alojamiento, comidas, buceo y la travesía — pero la tasa de conservación y el recargo de combustible casi nunca están incluidos, y se pagan aparte en Puerto Princesa. Lo desglosamos con más detalle en «Presupuesto estimado».
5. Envía tus datos de vuelo y certificación con antelación. El operador necesita tu tarjeta de buceo, tu seguro y tus datos de llegada para organizar el traslado desde el aeropuerto — no lo dejes para el último momento.
6. Contrata tu seguro de accidentes de buceo antes de la fecha de salida — recuerda que aquí es obligatorio, no opcional, como vimos en «Documentación y seguros».

Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Es Tubbataha apto para principiantes? La opinión generalizada, tanto de operadores como de buceadores que ya han ido, es que no. Algunas operadoras han llegado a exigir hasta 130-150 inmersiones registradas, aunque no todas — y esa es justo la razón por la que insistimos tanto en que confirmes el mínimo real con cada operador antes de reservar, como vimos en «¿Para quién es Tubbataha?». Si es tu primer o segundo liveaboard, hay destinos en Filipinas mucho más amables para empezar.
¿Pueden venir acompañantes que no bucean? No es una buena opción. El barco está en el mar todo el viaje, sin excursiones a tierra ni paradas para hacer snorkel más allá de la visita a la estación de guardaparques — a diferencia de otros liveaboards del mundo, aquí no hay plan alternativo amplio para quien no se mete en el agua con botella.
¿Me voy a marear en la travesía? Es un riesgo real incluso si normalmente no te mareas — el cruce de 10-16 horas puede ir de «mar como un plato» a «bastante incómodo», sobre todo en la primera y última semana de temporada. Abril y principios de mayo suelen ser los tramos más tranquilos. Lleva tu medicación de confianza y empieza a tomarla antes de notar los primeros síntomas.
¿Hay wifi o cobertura móvil en Tubbataha? Ninguna de las dos. Algunos barcos llevan conexión satélite, pero reservada solo para emergencias, no para que los pasajeros la usen. Llévate algo para entretenerte entre inmersiones —libros, música o series descargadas— porque vas a estar completamente desconectado toda la semana.
¿Con cuánta antelación tengo que reservar? Con la temporada tan corta y el número de barcos limitado, lo habitual es reservar entre 6 y 9 meses antes, sobre todo si quieres fechas concretas como Semana Santa o un camarote específico.
Presupuesto estimado
El precio del barco en sí es solo una parte de lo que vas a pagar — y es aquí donde más gente se lleva sorpresas si no lo tiene todo calculado de antemano. Para eso hemos creado nuestra calculadora de presupuesto para liveaboard, que te ayuda a estimar el coste total antes de reservar, incluyendo las tasas que muchos operadores no destacan en el precio principal.
El barco. Según datos actuales de la plataforma, los precios van de 279 a más de 540 USD por noche (~260-500 €), con el total del viaje —según duración y categoría del barco— entre 1.800 y 9.900 USD (~1.670-9.170 €) por persona. Los viajes van de 6 a 11+ noches.
Tasa de conservación / parque marino. Varía según el operador, entre 83 y 145 USD por persona — algunos ya la incluyen en el precio del barco, otros la cobran aparte en efectivo en Puerto Princesa. Confírmalo al reservar.
Recargo de combustible. Otra tasa aparte, y aquí la horquilla es todavía más amplia: desde 15 USD por persona y noche en algunos barcos, hasta 100 USD por persona en total en otros. Pregunta siempre esta cifra en concreto antes de reservar, porque no es pequeña y varía mucho de un operador a otro.
Otras tasas que no siempre aparecen en el precio inicial:
- Alquiler de equipo, si no llevas el tuyo.
- Nitrox, si no va incluido — algunos barcos lo cobran aparte (90-125 USD para un viaje de 6 noches).
- Bebidas alcohólicas y refrescos, en varios barcos.
- El traslado desde el aeropuerto, que en algunos operadores va incluido y en otros no — confírmalo siempre antes de reservar.
- La propina para la tripulación, que ronda el 10-15% del coste total del viaje.
Un ejemplo real de un buceador que hizo la cuenta a bordo: recargo de combustible, tasas portuarias y nitrox le sumaron 325 USD extra al precio que ya había pagado por el barco — y eso sin contar propina.
Lo que no incluyo aquí, porque depende de ti: el vuelo internacional hasta Filipinas, el vuelo doméstico Manila-Puerto Princesa, y la noche de hotel antes o después del barco si decides quedarte en tierra un día extra.
En total, entre barco, tasas obligatorias y propina, un viaje de gama media a Tubbataha ronda fácilmente los 2.500-4.200 USD (~2.300-3.900 €) por persona, sin contar vuelos. Usa la calculadora para ajustar la cifra a tu caso concreto.

El siguiente paso
Ya tienes todo lo que necesitas: qué vas a ver, cuándo ir, cómo llegar, cuánto cuesta de verdad —incluidas las tasas que otros artículos no siempre destacan— y cómo elegir barco. Tubbataha no es un destino para decidir con prisa: la temporada es corta, las plazas se agotan meses antes, y cuanto antes lo planifiques, más opciones tienes de conseguir la fecha y el camarote que quieres.
Si Tubbataha no encaja del todo con tus fechas o tu nivel de experiencia, recuerda que no es la única puerta de entrada al liveaboard en Filipinas — en la guía general de buceo en Filipinas tienes el resto de opciones, incluidas Visayas combinado y Apo Reef, este último con una temporada que encaja justo cuando Tubbataha está cerrado.
Puedes consultar disponibilidad y comparar barcos directamente aquí: Liveaboards en Tubbataha.
Un par de consejos antes de que elijas tu barco
Llevas tiempo pensándolo. Ya sabes que quieres algo más que bucear desde la orilla — llegar a los arrecifes donde no llegan los barcos de día, despertar en medio del océano y hacer varias inmersiones antes de que caiga la tarde.
Para eso existe el liveaboard. Reservarlo es más sencillo de lo que parece, y hay un par de cosas que vale la pena saber antes de decidir dónde:
- Garantía de mejor precio: si encuentras el mismo barco más barato en otro sitio, te igualan el precio.
- Sin comisiones de reserva ocultas.
- Soporte 24/7 de gente que bucea de verdad, no un centro de atención genérico.
No lo dejes para el último momento — los mejores barcos se llenan rápido en temporada alta.